Doña Tecla

Atasco. 20:20. Hice bien en quedar a menos cuarto. Vamos, vamos…. Venga, tranquila, no sea que encima tengamos un problema…

Ninguna realidad va a estropearme esto. No voy a permitir que sea como otras veces. Quiero que mis ojos sonrían más que mi boca, que mi corazón se mueva más rápido que mis rodillas, que mi mirada busque la tuya y la tuya la mía y rompamos a reír en medio de un remolino nervioso de ángeles que pasan. Cerraré los ojos si hace falta, bloquearé mi mente si es preciso… pero quiero que me gustes.

Llevo el vestido naranja… deja mis hombros descubiertos…quiero que sientas mi olor cuando me des dos besos. Tú lo querías… saber si soy el olor que buscas. Estoy lista para que te acerques a mi y sentir que tu instinto cálido se activa, recorriendo discretamente mi piel, desde el cuello hasta los hombros, mi cuerpo hablándole al tuyo a través de la fina película de aire y humedad que los separa. Y buscar en tus ojos ese pequeño cambio en la mirada, algo indescriptible pero inconfundible que me confirme que la química ha traspasado la barrera y te va inundando… igual que a mi…

Yo ya más no puedo hacer. No, no, ninguna realidad va estropearme esto…

Te pedí que cuando me vieras no me dijeras el típico hola!. Dime cualquier otra cosa, pero por favor, no me saludes como al resto. Pase lo que pase,  que nuestras primeras palabras estén a la altura de nuestros últimos mensajes…

…Éste es el lugar… Aquí hemos quedado. Supongo que lo encontrarás… Solo hay un parque con columpios en la zona.

Los nervios me comen. No sé qué hacer con las manos. Bendito móvil… Música, noticias, lo que sea…

Te veo a diez metros. Me has visto tú también.

Siete metros. Sonrío. Sin querer bajo un poco la cabeza… no quiero que lo interpretes como gesto de rechazo… La vuelvo a subir y te miro de nuevo.

Tres metros. Te ríes, echando ligeramente la cabeza hacia atrás, mostrando tus dientes blancos…

Un metro. Alargo la mano y te cojo por tu camiseta. No te voy a dar ocasión de decirme hola… no te voy a dar ocasión de decirme nada.

Milímetros…

Bienvenida, realidad.

Podía haber sido verdad, y de hecho lo fue aunque me lo esté inventando


Texto original de Aker H. En desinteresada colaboración con Placeroral.

Segunda cita. Estaba aún más nervioso que en la primera. Ella ya estaba allí. Sentada en un taburete tomando una copa de vino. 

La vi por una de las ventanas de restaurante. Leía algo. No podía ver que era y además no quería ser descubierto. Me decidí y entre.

Me vio y de repente la sala de Doña Tecla se iluminó. Todo brillaba. Sus ojos proyectaban luz por todas partes. No pude evitar parpadear, pero cada vez que abría mis ojos veía los suyos cada vez más brillantes…azules, cada vez mas azules,… Verdes, cada vez más verdes,…uno más verde que el otro. Uno mas azul que el otro. Luego parecían color chocolate y al final eran del color del arco iris. Su mirada me hizo perder la cabeza. 
Su vestido también era de colores. De los colores del postre que pedimos. Ella no se daba cuenta pero ese postre parecía inspirado en la ropa que me impedía ver parte de sus encantos. Su vestido desordenó mi mente, del mismo modo en que desordenó mis recuerdos de la cena. No se que fue primero…¿fue el postre?…Le había pedido que vistiera con unos vaqueros y una cómoda camiseta, pero tal y como iba vestida también estaba preciosa.  

El “Carpaccio de frutas con azúcar de Caña y Sorbete de Mojito” no sólo estaba muy rico, sino que además iba a servir de preámbulo a las copas que vendrían después. Copas, que se reservaban para casi el final. 

Antes, habíamos estado compartiendo también un “Solomillo A la plancha al punto, Fileteado” y que estaba, delicioso. Fue el único momento en que me distraje y la hablaba y escuchaba manteniendo la mirada fija en el plato. 

Me distraje porque no podía comer la carne roja y jugosa… Templada y sazonada… Suave en la lengua y sabrosa al paladar, sin pensar en su sexo desnudo. No quería que viera el deseo en mis ojos. No… Se lo había prometido.  

Me incliné  sobre el plato y comí el solomillo como si no lo hubiera comido nunca. Como un gañán .
Unos minutos antes, pese a que el camarero nos había puesto platos nuevos, habíamos estado comiendo del mismo plato el “Tartar de Atún Rojo con Aguacate, helado de Wasabi y Galleta de Parmesano” 

Increíble su sabor, sobretodo si no se mezclaba con el helado. Éste , era mejor saborearlo por separado. La baja temperatura del helado, robaba sabor al atún. El wasabi será protagonista en otra historia. 

Hablábamos de Prince. De sus sinfonías, de como sonaban los instrumentos en perfecta conjunción. Del tempo, del ritmo, de las partituras y de como había podido escribir tanta y tan buena música en su tiempo. Allá por la segunda mitad del siglo XVIII.

¿Era de Prince o de Mozart de quien hablábamos? No lo se con seguridad. 

(Prince, click aquí)

(Mozart, click aquí)

El atún y el movimiento de su cuerpo mientras hablaba, me tenían flotando en una nebulosa de placeres tanto orales como visuales. Verla emocionada hablando de música, hacia que yo también me emocionara.

Antes la había cogido  las manos. La conversación lo requería y el camarero había colaborado retirando los platos. La mesa había quedado desierta y solo las dos copas de vino como dos soles rojos resplandecían en ella. Sus manos jugueteaban una con la otra sobre el mantel mientras la conversación iba haciéndose más  profunda. Acabábamos de comernos las “Alcachofas Salteadas con Tallarines de Sepia al jerez”. 

No me enteré  de si comió mucho o poco porque aún seguía deslumbrado por el brillo de sus ojos y porque el plato estaba tan rico, que mis sentidos estaban ensimismados en las alcachofas. 

  
Recuerdo que tardamos en decidirnos sobre qué pedir primero. Los precios eran elevados incluso para mi tarjeta de crédito. Y aunque me invitaba ella, o tal vez porque me invitaba ella,…yo… Miraba más los precios que los platos, que con una bonita caligrafía, presentaba la carta.

Finalmente ella dio las opciones y yo asentí. No podía poner pegas. Todo en Doña Tecla es delicioso. 

  

Nos dirigimos a la terraza que tiene Doña Tecla. En ese momento vi la preciosa Boucarnea que hay a la entrada y que no había visto al entrar. 

Una vez en la terraza, nos acomodamos en uno de sus cómodos puffs.

Pedimos las copas y hablamos y hablamos hasta casi el amanecer. 

De lo que hablamos no me acuerdo. Y lo que sentí, lo he olvidado. Podría inventármelo como todo lo demás. Pero hoy me apetece realidad. 
   

 Doña Tecla es caro para mi bolsillo. Pero merece muy mucho la pena.

Web de Doña Tecla, click aquí

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Tobiko 

Calor… Comienza a hacer calor. Por fin el clima en Castilla es lo suficientemente caluroso como para que el resto de la gente, diga sentir calor…He pasado todo el invierno sintiendo fuego en mi interior.  Si,…En llamas…el plasma es difícil de contener. Difícil disimularlo.  Vivía sintiendo la necesitad de ocultarlo para no ser descubierto.  

 

Mi calor interior es fruto de mi aniquilación y mi cuerpo tan evanescente como un positrón. Huyo de la materia. No debo encontrarme con ella. No…no soy Polvo de estrellas. 

Debo sacar ese fuego a través de los besos. A través del amor y el deseo. Debo entregarlo para no quemarme…

  Voy a salir esta noche. Hoy no podré ocultar las llamas. Hoy… Necesito entregarlas. Disiparlas. Necesito contacto para trasmitirlas…buscaré… Buscaré hasta encontrar a alguien con el corazón helado. Alguien a quien poder dar todo mi calor sin miedo a infringir las leyes termodinámicas.  

Primero buscaré un cuerpo donde esconderme…un cuerpo sencillo…que no llame la atención. Un cuerpo masculino a través del cual poder dar salida a mi fogosidad. Alguien con la fantasía suficiente como para que no oponga demasiada resistencia a mis sutiles instrucciones… Alguien a quien le guste dejarse llevar por las emociones. 

Cuando partí de la mayor de las estrellas de Casiopea no esperaba encontrarme tan cómodo como estoy aquí. Mi destino originario era Pleione, el más brillante y azul de los astros de las Pléyades. Partí en busca de sosiego y paz pero algo me desvío para siempre de mi rumbo. Algo que me hizo ser incapaz de encontrar el camino de vuelta. 

Tengo que fijar un objetivo…un candidato… Ese… Ese de ahí…!!! Objetivo fijado… Fijado sobre él. 

  

No es guapo, no es alto, no tiene nada que llame la atención. Ni siquiera tiene movimientos muy varoniles. Debería descartarle… 

Voy a observarle un momento. Tal vez ese brillo que veo en su cabeza no sea solo lascivia y testosterona… Necesito de un cerebro sutil, un cerebro dúctil donde poder asentar todos mis sensores. Un cerebro en blanco sin prejuicios ni grandes cicatrices… Esta noche quiero dar mi calor a una mujer sensible. A una mujer romántica que sepa apreciar el sabor de la carne, el olor del amor, que sepa escuchar los latidos de su corazón. Una mujer que no tema recibir el amor de toda una vida en tan solo una noche y repetir cada noche. Todo el amor de una vida cada noche.  Una mujer que no tenga necesidad de dar, más  que de recibir.

Tengo tanto que dar…A esa mujer le daré todo…tan solo quiero entregarme!!! Quiero dar…amor!!… Calor!!… Ternura!!… Quiero darme por completo. No dejar nada en la reserva. Quiero dar placer… Quiero hacerme sentir hasta llenarla de emociones!!… Llenarla de amor!!… Completarla. Eso quiero. Una mujer entera. Una mujer!!!

Sigo observándole… Tal vez me valga…decididamente no es el chico en que ninguna mujer se fijaría. Tengo mucho trabajo que hacer, pero no buscaré más. No esta noche. Me lo quedo.

Aprovecharé la música que escucha a través de sus auriculares para entrar en él. Suena la Sinfonía n 26, en Re menor de F. J. Haydn. No podía haber elegido mejor momento para entrar en él. No habrá “Lamentatione” 

 

Es justo como esperaba. Es perfecto para irradiar  mi calor. Parece tímido pero no le falta atrevimiento. Podré ver a través de sus ojos la sonrisa más bonita que esta noche se asome en busca de placeres etéreos. De placeres para tomar y placeres para llevar.

Una vez me he apoderado de su mente, ya puedo hablar por su boca…Podré describir lo que soy. Lo que él, sin saberlo, lleva dentro. Podré enamorar y llenar de amor los labios que bese.

Pero cuidado…

Debo tener cuidado. Este chico no tiene pinta de ser muy inteligente. Deberé ser comedido o puedo ser descubierto.  

Deberé hacer uso de la magia para esconderme tras su piel y poder después entregar mi calor a través de ella.  

 Ahora buscaré una chica preciosa, un corazón esponjoso y absorbente, un cerebro limpio y pasional, una mirada dulce…

…La encontré…debo llevar este cuerpecito mío hasta ella. Le diré cosas tan sexys que me deseará de la cabeza a los pies. Entonces y solo entonces la acariciaré y la besaré como nadie lo ha hecho antes… Y cuando ella noté que el calor la recorre desde sus piernas hasta su cuello… Cuando note su espalda arquearse de placer y sienta llamas bajo su ombligo… Cuando grite mi nombre…cuando diga.. Oh Dios mío!! En ese momento… Saldré de él para llenarla a ella.  

 Podía haber sido verdad, y de hecho lo fue aunque me lo esté inventando

   

Toledo es una ciudad singular. Llevábamos un par de horas paseando por sus calles mirando escaparates llenos de preciosas espadas y llamativos mazapanes.

Hace años los escaparates no eran nada atractivos y para conseguir un buen mazapán había que echar mano de la recomendación de los lugareños. Pero ahora, ya se puede confiar en la estética exterior para decidirse a comprarlo en una u otra tienda.

Desgraciadamente no pasa igual a la hora de comer.

Debe haber muchos y buenísimos restaurantes en la ciudad, pero con precios difíciles de asumir por mi bolsillo. Y 25 o 35€ por persona, ya me duelen bastante. De modo que los restaurantes de 50€ o más, ni tan siquiera los investigo. Yo no quepo en ellos y ellos no caben en mi blog…

Para sorpresa, al menos para mi, un jovencísimo Cheff, ex alumno del gran Berasategui, ha arriesgado y ha abierto un pequeño restaurante en la ciudad. 

    

Y digo “arriesgado” porque lo ha abierto fuera del casco antiguo. En un sitio al que recomiendo ir en coche porque está a 3 kilómetros del centro (Plaza de Zocodover).

Javier Ugidos es de quien hablo y “Tobiko” es el restaurante.

Teníamos una reserva para las 14:30h. Personalmente me gusta empezar a comer bastante antes pero Toledo bien merece un buen paseo y llegar antes al restaurante se me antojó difícil.

La primera agradable sorpresa fue la atención dada por el camarero.

Yo, al menos yo, estoy acostumbrado a que una vez entregada la carta y dado un tiempo prudencial para decidir que pedir, el camarero, vuelva para tomar nota de las viandas elegidas. 

 Pues bien, “Kiko”, que así se llama el camarero, tras darnos las cartas, no esperó

Directamente comenzó a enumerar los platos uno a uno, contándonos en que consistían y las técnicas utilizadas para cocinarlo. 

Puede parecer un poco fastidioso. En principio no se va a un restaurante a hablar con los camareros ni a escuchar sus charlas, pero Kiko, lo contaba todo como un guía en un museo, y si,… Sabe encandilar. 

Una vez tomó nota de nuestra elección, desapareció hacia las cocinas.

Estábamos mi anfitriona y yo charlando sobre la decoración del restaurante y deleitándonos con el Jazz de piano que sonaba de fondo (on the Sunny Side of The Street, interpretado por Earl Hines. click aquí), cuando apareció el camarero con lo que el llamó, un primer aperitivo. No hay nada que me moleste más que un plato de aceitunas como aperitivo. Bueno si, más me molestan los cacahuetes.

Le mire, y cuando estaba a punto de decirle que las retirara,… Kiko me dijo, “Son especiales. Las aderezamos en la casa”

 

El vino que nos sugirió estaba bastante rico. No soy entendido en vinos la verdad. Pero estaba bastante rico. 

Tras unos pocos minutos apareció Kiko de nuevo con unas campanas de cristal con algo dentro. “Qué bonito…”pensé. 

Si no recuerdo mal dijo que era “Arroz Inflado con vinagreta de Wakame con Perlas y huevas de salmón.” Riquísimo. Un verdadero placer. 
    

Estábamos comentando el sabor del aperitivo cuando llegaron los primeros platos. En mi caso Ceviche de Mejillones y Fruta de la Pasión” . La presentación volvía a sorprenderme. Ya me había avisado el camarero que era un plato de sabor. No de cantidad pero si de sabor. No consigo encontrar las palabras que expresen los matices que sentí. Solo puedo decir que fue mi mejor elección. El mejor plato desde que escribo en el blog. 

        

Fury-chan había elegido “Ensalada de Lomo de Orza con Vinagreta de Curry Rojo”. A primera vista pensé que el plato era una broma, pero enseguida nos dimos cuenta de que escondía una sorpresa. La orza estaba debajo de las lechugas con su queso, su tomate y su curry. De sabor exquisito

  

Mientras esperábamos los segundos, salió el Cheff al salón y fue mesa por mesa saludando y preguntando qué tal estábamos comiendo. Cuando nos preguntó a nosotros no pude evitar decirle que de momento muy bien, pero que aún quedaba función y que esperaba un dulce colofón al magnifico comienzo. Él, muy educado, nos dijo “eso espero, para eso estamos aquí. Para que terminéis encantados con los sabores y sin sensación de hambre”. Hizo un ademán de despedida y continuo con su peregrinaje de comensal en comensal. 

 

 
Mi acompañante y mecenas pidió “Arroz con Chipirones y Pipirrada Clásica”. Cuando la oí pedir arroz pensé “uffff a ver como presentan un arroz”

El arroz es siempre difícil de presentar de forma bonita y elegante salvo debajo de un pedacito de atún rojo pero creo que esta vez consiguieron al menos el aprobado. 
  

Yo estaba deseando ver las “Costillas Asadas con Salsa Barbacoa y Patatas al Aroma” y por fin llego el plato. 

La primera impresión fue extraña. No veía las costillas por ningún sitio. Más bien parecía que hubieran asado lo más valioso de Nacho Vidal… 

Pero si… Era una costilla. Una sola costilla, pero enorme para lo que estaba acostumbrado a comer en otros sitios. 

Kiko me explicó que primero la cocinan usando la técnica del Vacío y posteriormente cuando un cliente la selecciona para su degustación, ellos rompen ese vacío y es cuando la calientan y finalmente la abrasan para que tenga una película crujiente. El resultado… Esta muy, muy rica. En cuanto a las patatas al aroma… Hacen algo parecido. Primero las cuecen y luego las fríen. No recuerdo que especias utilizan para darle aroma, pero si que eran tres. 
  

Los postres…

Quien haya leído Placeroral con anterioridad sabrá que me pierde el chocolate. Pero no puedo dejar de decir que el “Cremoso de Queso Manchego con Helado de Mora” estaba aún mejor que a la vista. No queríamos que se acabara. Y para colmo lo compartíamos. 

La presentación en una copa con capota también le daba un aire de glamour que ayudaba bastante a gozar visualmente del postre. 
    

En cuanto al “Volcán de Chocolate con Helado de Vainilla”… Presentación normal, sabor y texturas agradables. Pero no tan rico como el “Cremoso de Queso”

Pedimos los cafés y Ana (la camarera) nos ofreció tomar también unos chupitos. De los que nos dio a elegir, optamos por unos “Limonchelos” que nos trajo en una frasca “confiando en nuestro saber beber” 

 

Hay un momento tras el ocaso en el que el mundo enmudece y la vida se para; las luces aún no se han encendido y, en el tránsito entre el frenesí diurno y el nocturno, se ralentiza el tiempo de manera inesperada. Ya no se oye ningún pájaro y la quietud se adueña del aire. La tierra permanece a la espera, expectante…

Es en ese instante cuando el oeste se estrella contra el horizonte en millones de rayos naranjas, rojos y malvas, y el cielo estalla en brillo y llamas, marcando más aún si cabe la negrura de las montañas. Tan bello y tan simple… Como único adorno la luna envuelta en añiles en un tímido cuarto menguante, y Venus, eterna compañera del crepúsculo.

Ana abre los ojos. Por algún motivo que no comprende intenta fijar esa imagen, ese cielo del atardecer, en su mente.

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L’Artisan Furansu 

Nunca he escuchado a los vecinos de arriba. Jamás. Hasta hoy. Precisamente cuando te tengo delante de mi, mirándome en silencio.
Nos reímos con una risita apagada y nerviosa. Te miro. Me miras. Bajas la cabeza… solo un instante, te busco, busco ese pez del que me hablaste, cálido, huidizo… Abro los ojos y ahí está, como tú decías, el cíclope de Cortázar. 
De repente lo siento, agudo como una punta de lanza, veloz como una culebra; ¿dónde se fue el olor a fruta madura? Yo solo siento las brasas del infierno. Desconcertado busco tus ojos. No llego a verlos. Un intenso dolor en el labio me hace despertar del trance, y allí estás, gorgona Medusa, respirando los vapores del Hades, traspasando mi cerebro con tus ojos en llamas…  

Fotografía de. upload.wikimedia.org

 De nada me servirá el escudo de Teseo. Intento dominar a las serpientes que me atacan y se esconden, noto el veneno inundando mi cuello, mi cabeza, mis brazos, mis brazos…. Con ellos sujeto los tuyos, con fuerza, y vuelvo a mirarte, furibunda… Correré el riesgo de convertirme en piedra… Pero no dejaré de mirarte… Silencio. Poco a poco el brillo terrible se apaga. La respiración se normaliza. Medusa se hunde poco a poco en su caverna. La tensión desaparece, por completo. Noto tu cuerpo inerte bajo el mío. Te miro. Me miras. Me miras con ojos vacíos y la boca entreabierta.  

fotografía de hoyesarte.com

 
Soy Teseo. Reclamo mi victoria. Porque ese triunfo mio no es sino tuyo, que has sabido llevarme del juego de niños con tiza y piedra a los mitos griegos tan antiguos como el fuego… fuego casi apagado, enanas blancas en tus ojos vacíos… 
Soy Teseo, y creo ver una sonrisa en esa boca entreabierta...

Texto original de Aker H. En desinteresada colaboración con Placeroral.

Tras cerrar el libro que estaba leyendo sobre Teseo, salí por la puerta norte de la estación de Shinjuku. La estación es la mas grande del mundo con un tránsito de gente de más de dos millones cada día. 

Tenía miedo a llegar tarde a la cita y había comenzado a ducharme dos horas antes. Una ducha antes de una cita es casi como una ceremonia. Siempre comienzo por rasurarme la cabeza. El poco pelo que aún queda en ella pide a gritos hacerlo desaparecer. La vibración de la maquina sobre mi cabeza me produce sensaciones placenteras. Es como una caricia recorriendo mi nuca, como la de unos dedos acariciandome, junto a las orejas. 

Pienso en Anaidari y sin dudarlo, le escribo un mensaje.

💬Rosaluma✨” Kon-nichiwa Anaidari (buenas tardes), solo dos horas mas y cenamos juntos.”

Abro el agua caliente de la ducha y la dejo correr. Busco una maquinilla de afeitar nueva y entro en la ducha. 

Aquí pasare un buen rato. Bajo el agua caliente me siento bien….me siento con la inspiración suficiente como para rasurar arriba y abajo. Con sumo cuidado abajo. Con sumo cuidado arriba.

Las maquinillas de afeitar japonesas no terminan de gustarme y me hacen ser mas precavido. 

Por fin he conseguido vestirme. 

Entre prenda y prenda no he dejado de mirar el movil. Por fin llega su mensaje.

💬Anaidari💠  “que un hombre entre en la ducha antes que yo, solo puede significar una cosa. Que llego tarde”

Al  salir del hotel Gracery Shinjuku en el barrio de Kabukicho, famoso por ser el que da cobijo al barrio rojo de Tokio, no pude evitar sentirme nervioso. Se acercaba el momento tan deseado. Conocer en persona a la chica de las estrellas. ..

Nos habíamos citado en un restaurante que “fusiona” cocina francesa y japonesa. Algo fuera de los estándares turísticos.  

Tras cruzar varias calles  y transitar por sus aceras alucinando con el barrio rojo y con el erotismo que emana de cada tubo de neón y de cada luminoso led, decidí no esperar en la puerta del restaurante y sin saber mas de dos palabras en japonés, me dirigí a los camareros.  

 

Konbanwa“. Dije. O eso al menos intenté (buenas noches) 

Watashi wa 2tsu no yoyaku o motte imasu, namae ni Anaidari.” (Tengo una reserva para dos personas a nombre de Anaidari). Me lo había aprendido de memoria sabiendo ya, que llegaría antes que ella al restaurante.

Me senté en un taburete en la barra, desde donde podía ver la calle. Intentaba mirar a cada chica que por un segundo aparecía ante mi vista a través de la hoja de cristal de la puerta. 

Ninguna se parecía a las fotos que Anaidari me había enviado al movil. Solo sabia que llevaría ,casi seguro… un vestido azul. 

Ya tenía a medio beber mi cerveza Kirin cuando su sonrisa me miro desde la calle y sus ojos me sonrieron…. No supe que hacer… ¿Acercarme a la puerta?… ¿Esperar a que entrara?… ¿Soltar la cerveza?…  ¿Saludarla con ella en la mano?… Mientras decidía,… ella ya había entrado, ya había dicho mi nombre y esperaba mis besos. 

No se si llegué a decir “estas preciosa” pero lo pensé. De eso estoy seguro.  

 Anaidari no es una chica de revista… Es mejor que eso.!! No es una chica con las medidas supuestamente perfectas,..Pero si deliciosas. Y tiene ángel. Tiene algo que hizo que la música del restaurante se apagara en mis oídos. Algo que me hacía temblar. Algo que me paralizaba y me excitaba al mismo tiempo. 

Todo a mi alrededor desapareció. Solo su cara, sus ojos, sus labios, sus hombros y el dibujo de sus pequeños pechos existían para mi.  

 La carta que el camarero había dejado sobre las mesas en algún momento que no acerté a observar. También era invisible para mi. 

Finalmente nos decidimos y comunicamos al camarero nuestra elección. 

Teníamos los platos ante nosotros y los palillos entre nuestros dedos. Como si del baile mas sensual se tratase, íbamos llevando la comida a nuestros labios. Yo debía estar haciéndolo también porque en mi plato había cada vez menos Tartare de Chicharro, jengibre y caviar de berenjena.  Pero no era consciente de mis movimientos. Toda mi atención, tanto la consciente como la inconsciente estaban puestas en el parpadeo de Anaidari. En su parpadeo mientras hablaba y masticaba.  

 El plato estaba delicioso. El sésamo y el caviar de berenjena acompañan muy bien al Chicharro. Muy recomendable. 

Habíamos pedido también atún que tardaba en llegar. A mi no me importaba. No tenía ninguna prisa. Todo lo contrario. No quería que la noche acabara nunca. 

Mientras seguíamos hablando, mi imaginación ya empezaba a funcionar y las sabanas blancas hacían su entrada en ella. Sábanas blancas casi tan blancas como la piel de Anaidari, casi tan blancas como su ropa interior. 

Intente centrarme en la cena, en lo que me decía. Quería memorizar cada palabra pronunciada, cada movimiento de sus labios. Quería poder revivir en sueños cada sensación con ella… Pero… Era su lencería la que veía. Miraba sus ojos y veía la lencería azul. Sus labios… Y todo se volvía rosa. Su piel… Miraba su piel y entonces imaginaba su lencería por el suelo. 

Procuré concentrarme en el Maguro (atún rojo). Pero era demasiado rojo como para no seguir imaginando. 

  

Okra y Ñame rallado o Natto con Sashimi de Atún. 

Este plato nos hizo hablar de el. Y gracias a eso mi concupiscente cerebro se relajó un poco. Anaidari lo definió muy bien. “Los ingredientes no se hablan. No tienen nada que contarse el uno al otro. Ni las texturas. Y se nota “. Terminamos por comernos solo el Atún y no con demasiado entusiasmo. Este plato es muy mejorable. 

  

Maki de Atún, Salmón, Corvina y guacamole. 

Decidimos dejar los demás ingredientes que afeaban al atún y terminar con el Maki. Comenzamos a jugar con el wasabi y la salsa de soja, pero pronto suprimimos tanto el guacamole como la soja para hacerlo solo con el wasabi. 

El Maki no necesitaba de más. Cada Maki llevaba los tres pescados. Personalmente prefiero un sabor en cada Maki. Me gusta mucho más poder saborear el atún, después el salmón y luego la corvina. Los tríos nunca han sido lo mío. 

  

Había que pedir los postres. Yo tenía clara que palabra debía salir de boca del camarero. Lo que no sabia era que elegiría Anaidari.

Ella se decantó por el Mascarpone y dulce de leche en dos temperaturas. Yo podía haber pedido lo mismo pero cuando el camarero nombró el bizcocho caliente de chocolate con helado de vainilla… No pude resistirme.

Mientras comíamos cada postre, no podía dejar de pensar en como sabrían los labios de Anaidari.

Deseaba terminar mi chocolate y salir del restaurante para besarla. Quería sentir su cuerpo. Quería notar sus pechos contra mi… Sus manos acariciandome.. Quería su aliento en mi boca… Sus gemidos parecían recorrer ya mi cuerpo….Me imaginaba buscando sus placeres por encima de la ropa. Sintiendo cada centímetro de su piel…
  

… No pude resistirme… No…. No al ver su cuello… Al ver esa vena que se hinchaba y serpenteaba desde su oreja a su clavícula… No debí hacerlo… Pero no pude resistirme… 

Me lance hacia ella… Con una mano la sujete suavemente del hombro… Con la otra… Inmovilice su cabeza acariciandole la nuca… Y no… No pude resistirme… Primero mis labios y después mi lengua recorrieron todo su cuello. Saboreando su perfume. Degustando su sudor. Chupando… Lamiendo… Chupando… Chupando… 

Y ella gimió… Gimió de placer. Momento que aproveche para clavarle mis colmillos y gritar de placer mientras absorbía el amor que llevaba dentro. El que tanto necesito.

Podía haber pasado en Tokio. Pero ocurrió en Madrid. España.

En el barrio de las letras. Calle Ventura de la Vega,15

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Museo Casa Palacio

¿Será Basorexia? 💋💋💋💋💋💋

Perdón por escribir esto. Es que las páginas en blanco me aburren.

Y lo peor de todo es que…

…No se decirte con palabras lo que siento por ti.. No, no se decirlo… No se decirlo usando las palabras.  

 

Y No me imagino diciéndotelo al oído…. ¿O si?…. Si..Si lo imagino. Es entonces cuando algo arde en mi interior🔥. Algo muy caliente que me dice querer bailar contigo… Algo muy caliente que dice querer jugar contigo… Algo tan caliente que me haría sudar sobre tu maravilloso cuerpo toda la noche. …Sudar contigo…!

Pero no… No se como hacerte ver lo que siento por ti. 

Y Entonces,  Quiero besarte.💋

Si…!!!… Suena el movil… Eres tu… Y quiero besarte.💋

Si…!!!… Suena el movil… No… No eres tu… Y quiero besarte.💋

Te maldigo… Apago el movil.. Y quiero besarte.💋

  Me gustaría dominar el lenguaje… Quisiera saber componer canciones… Encontrar el camino para decirte lo que me haces sentir. Te haría canciones con violines. Canciones de amor. Melodías con versos nunca escritos. Pondría estrellas a tu alcance… Bailaríamos juntos entre ellas.. Pondríamos música en el universo. 

Me gustaría, si…Me gustaría poder decirte lo que me haces sentir.

Pero no se hacerlo. 

No niña… No se hacerlo… No, no, no…

Quisiera traspasar el cristal. Meterme en tus fotos… Besarte…!!   Y no parar….Besarte…. Y no parar. 

Meterme en ti y no parar.!!

Quiero besarte.💋

Quiero ser tu cena, quiero ser tu amante, quiero ser el que te haga Llegar,… ir y volver,…quiero ser tu desayuno. Si… Eso también.. 

Y besarte💋

  

Y cuando te miro…Se que no debería hacerlo así… Tan solo quiero intentar decir lo que siento por ti. 

¿Porque me miras asi? … ¿Cuántas veces me has preguntado eso?… Y cuantas veces he bajado la mirada sin contestar… Cuantas veces besarte era la única respuesta… Besarte… Un beso suave y húmedo… Entrar en tu universo. En tu órbita. Cerrar los ojos y solo verte a ti. Sentir tus pliegues. Tu atmósfera… Suave y humeda. Cerrar los ojos y hundir mis dedos en ti. Sentir tus terremotos. Estallar como un volcán… Y… Besarte,,,, besarte y después besarte… Suave y húmedo.

Quiero besarte.💋

Me gustaría saber decir… lo que me haces sentir.

Podría escribirte una carta de amor… Podría poner una palabra siguiendo a la anterior… Podría hacerte ramos de palabras de amor… Ramos con palabras rojas… Podría hacerlo, si supiera.

Quiero besarte.💋

Tengo el deseo incontrolable de besarte.

Cubriria tu cuerpo de besos de colores… Lo pintaría  con mis labios…

                                 …tus ojos con besos transparentes,…,tu cuello con besos naranjas,…, besaría  tus pechos con besos púrpuras,.., tu ombligo… Ese que escodes a mitad de camino entre  tus placeres…ese…le llenaría de besos rosas… Rosa y vainilla… Uhmm…¿Donde pondrías mis besos azules?…azules como el cielo que tanto te gusta mirar y que refleja su color en tus ojos. Azules como el océano de sensaciones que baña tu piel. Azules…besos azules, rojos, verdes, amarillos, rosas, púrpuras,… Todos en tonos pastel…y Acuarelas y óleos. Haría un museo con  cada uno de mis besos en tu piel. Un lienzo con cada beso. Un beso en cada lienzo. Un museo de besos. Carne en la carne.

Pero tal vez sea mejor que sigas sin saber lo que me haces sentir. Tal vez sea mejor no saber explicarme. 

Podía haber sido verdad, y de hecho lo fue aunque me lo esté inventando

Voy a ir a tomarme un vino y una habas… Habas mágicas. Tal vez así mis besos te “encanten”  

Una vez tomado el aperitivo. Entramos a ver la exposicion sobre Leonardo Da Vinci en el Museo Casa Palacio de Cuenca. Tras disfrutar de las cositas del genio, muy nombrado pero poco conocido salvo por la “mona Lisa” y poco mas, decidimos bajar al restaurante que hay una planta mas abajo. No hay menú del día por lo que tuvimos que comer a la carta. Algo que mi presupuesto no alcanza a hacer en todas las ocasiones. 

Pero no me importo. Además, no pagaba yo. Me invitaban.

  En Casa Palacio la decoración esta cuidadisima. La música a veces clásica y a veces soul,  resulta envolvente. Nada de hilo musical de hotel de colchón de muelles. Nada de 40 principales… Música romántica para que además de disfrutar de la comida y de la compañía, también se cree un ambiente que invite a la sobremesa y porque no, a la alcoba. 

  

Los camareros no solo son profesionales. Lo que se nota incluso en su forma de andar. Son además, simpáticos y amigables. 

Las sillas son un poco bajitas o tal vez sea yo el bajito. Pero el problema se solucionó enseguida. Le dije a uno de los camareros que si era posible conseguir un cojín o una trona de bebe y tras una breve sonrisa dijo decidirse por el cojín. Y así comí… Cómodamente sentado sobre un cojín negro…Al terminar de comer descubrí de que sofá lo había conseguido

  La carta no es muy extensa. Algo que mucha gente critica como una desventaja. Pero que yo aprecio, creo que en su justa medida. Cuando la carta es muy larga, a veces me pregunto que es lo que tendrán a punto de caducar. 

Siendo pequeña, seguramente todos los platos serán frescos. Y además en los restaurantes que tienen una carta así, los productos suelen ser de mercado y por lo tanto, de temporada.    

Las croquetas de jamón fueron mi primera elección. Como entrante, un poco de carne bañándose en bechamel me pareció la mejor opción. Buena presentación en la tan de moda placa de pizarra 

 

Después de disfrutar de las flores y de mujeres bellas en Yerbabuena, (Click aquí), lo que ahora me apetecía era carne sobre carne.  Y para eso necesitaba un tenedor. 

 
Y una de las carnes que mas me gustan son los solomillos. No había buey de Kobe pero si, ternera…Dudé… Confieso que dudé. Pero…¿porque despreciar a una ternera? Seguro que ella no lo haría. No me despreciaría por no ser japonés. 

Lo pedí al punto, pero tenía que haber elegido la versión “poco hecha”. Tal vez el cocinero o cocinera habían tenido que recocinar algún solomillo de algún cliente pseudocarnívoro y le dio miedo repetir experiencia conmigo. 

  

Otra opción podría haber sido la “Carrilera de cerdo ibérico con patata trufada”. La más tierna jamás probada según mi anfitriona. 

Carne sobre carne. Y vino para endulzarla. Tinto… Rojo para rojo sobre fondo azul.  

   Y llegaron los postres. Mi anfitriona una vez mas eligió la sugerencia de tripadvisor… El pastel de manzana. El postre más laureado por los comentarios de esa web. Y tengo que decir que la probé y estaba riquísima. 

No debo olvidar comentar que es un postre que elaboran a petición del comensal y justo en ese instante. Por lo que el camarero avisa que esa elección requiere 15 minutos de espera. 

15 minutos. Solo un suspiro si la conversación es agradable y los juegos de manos y caricias amenizan la función. 
Y tras ese suspiro… Llego el pastel de manzana junto con mi chocolate.  

  No se porque pero siempre me decanto por el chocolate. En este caso “Chocolate Texturizado”. Consistía en trocitos de bizcocho de chocolate dispuestos en forma radial con helado de chocolate negro en el centro. Para culminarlo con espuma de chocolate blanco por encima, con lluvia de chocolate en polvo. 

Dios mío!!!… ¿Como no enamorarme con tantos sabores? …Con tantos matices? 

  Antes de pedir la cuenta y decidir si tomábamos café o lo hacíamos en una terracita de la plaza mayor de Cuenca o en el Parador con vistas a las casas colgadas, me entretuve jugando con el vino y los cubiertos 
 

Carne sobre carne. Y vino para endulzarla. Tinto… Rojo para rojo sobre fondo azul.  

  

Web de tripadvisor. Click aquí. 

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