Doña Tecla


Atasco. 20:20. Hice bien en quedar a menos cuarto. Vamos, vamos…. Venga, tranquila, no sea que encima tengamos un problema…

Ninguna realidad va a estropearme esto. No voy a permitir que sea como otras veces. Quiero que mis ojos sonrían más que mi boca, que mi corazón se mueva más rápido que mis rodillas, que mi mirada busque la tuya y la tuya la mía y rompamos a reír en medio de un remolino nervioso de ángeles que pasan. Cerraré los ojos si hace falta, bloquearé mi mente si es preciso… pero quiero que me gustes.

Llevo el vestido naranja… deja mis hombros descubiertos…quiero que sientas mi olor cuando me des dos besos. Tú lo querías… saber si soy el olor que buscas. Estoy lista para que te acerques a mi y sentir que tu instinto cálido se activa, recorriendo discretamente mi piel, desde el cuello hasta los hombros, mi cuerpo hablándole al tuyo a través de la fina película de aire y humedad que los separa. Y buscar en tus ojos ese pequeño cambio en la mirada, algo indescriptible pero inconfundible que me confirme que la química ha traspasado la barrera y te va inundando… igual que a mi…

Yo ya más no puedo hacer. No, no, ninguna realidad va estropearme esto…

Te pedí que cuando me vieras no me dijeras el típico hola!. Dime cualquier otra cosa, pero por favor, no me saludes como al resto. Pase lo que pase,  que nuestras primeras palabras estén a la altura de nuestros últimos mensajes…

…Éste es el lugar… Aquí hemos quedado. Supongo que lo encontrarás… Solo hay un parque con columpios en la zona.

Los nervios me comen. No sé qué hacer con las manos. Bendito móvil… Música, noticias, lo que sea…

Te veo a diez metros. Me has visto tú también.

Siete metros. Sonrío. Sin querer bajo un poco la cabeza… no quiero que lo interpretes como gesto de rechazo… La vuelvo a subir y te miro de nuevo.

Tres metros. Te ríes, echando ligeramente la cabeza hacia atrás, mostrando tus dientes blancos…

Un metro. Alargo la mano y te cojo por tu camiseta. No te voy a dar ocasión de decirme hola… no te voy a dar ocasión de decirme nada.

Milímetros…

Bienvenida, realidad.

Podía haber sido verdad, y de hecho lo fue aunque me lo esté inventando


Texto original de Aker H. En desinteresada colaboración con Placeroral.

Segunda cita. Estaba aún más nervioso que en la primera. Ella ya estaba allí. Sentada en un taburete tomando una copa de vino. 

La vi por una de las ventanas de restaurante. Leía algo. No podía ver que era y además no quería ser descubierto. Me decidí y entre.

Me vio y de repente la sala de Doña Tecla se iluminó. Todo brillaba. Sus ojos proyectaban luz por todas partes. No pude evitar parpadear, pero cada vez que abría mis ojos veía los suyos cada vez más brillantes…azules, cada vez mas azules,… Verdes, cada vez más verdes,…uno más verde que el otro. Uno mas azul que el otro. Luego parecían color chocolate y al final eran del color del arco iris. Su mirada me hizo perder la cabeza. 
Su vestido también era de colores. De los colores del postre que pedimos. Ella no se daba cuenta pero ese postre parecía inspirado en la ropa que me impedía ver parte de sus encantos. Su vestido desordenó mi mente, del mismo modo en que desordenó mis recuerdos de la cena. No se que fue primero…¿fue el postre?…Le había pedido que vistiera con unos vaqueros y una cómoda camiseta, pero tal y como iba vestida también estaba preciosa.  

El “Carpaccio de frutas con azúcar de Caña y Sorbete de Mojito” no sólo estaba muy rico, sino que además iba a servir de preámbulo a las copas que vendrían después. Copas, que se reservaban para casi el final. 

Antes, habíamos estado compartiendo también un “Solomillo A la plancha al punto, Fileteado” y que estaba, delicioso. Fue el único momento en que me distraje y la hablaba y escuchaba manteniendo la mirada fija en el plato. 

Me distraje porque no podía comer la carne roja y jugosa… Templada y sazonada… Suave en la lengua y sabrosa al paladar, sin pensar en su sexo desnudo. No quería que viera el deseo en mis ojos. No… Se lo había prometido.  

Me incliné  sobre el plato y comí el solomillo como si no lo hubiera comido nunca. Como un gañán .
Unos minutos antes, pese a que el camarero nos había puesto platos nuevos, habíamos estado comiendo del mismo plato el “Tartar de Atún Rojo con Aguacate, helado de Wasabi y Galleta de Parmesano” 

Increíble su sabor, sobretodo si no se mezclaba con el helado. Éste , era mejor saborearlo por separado. La baja temperatura del helado, robaba sabor al atún. El wasabi será protagonista en otra historia. 

Hablábamos de Prince. De sus sinfonías, de como sonaban los instrumentos en perfecta conjunción. Del tempo, del ritmo, de las partituras y de como había podido escribir tanta y tan buena música en su tiempo. Allá por la segunda mitad del siglo XVIII.

¿Era de Prince o de Mozart de quien hablábamos? No lo se con seguridad. 

(Prince, click aquí)

(Mozart, click aquí)

El atún y el movimiento de su cuerpo mientras hablaba, me tenían flotando en una nebulosa de placeres tanto orales como visuales. Verla emocionada hablando de música, hacia que yo también me emocionara.

Antes la había cogido  las manos. La conversación lo requería y el camarero había colaborado retirando los platos. La mesa había quedado desierta y solo las dos copas de vino como dos soles rojos resplandecían en ella. Sus manos jugueteaban una con la otra sobre el mantel mientras la conversación iba haciéndose más  profunda. Acabábamos de comernos las “Alcachofas Salteadas con Tallarines de Sepia al jerez”. 

No me enteré  de si comió mucho o poco porque aún seguía deslumbrado por el brillo de sus ojos y porque el plato estaba tan rico, que mis sentidos estaban ensimismados en las alcachofas. 

  
Recuerdo que tardamos en decidirnos sobre qué pedir primero. Los precios eran elevados incluso para mi tarjeta de crédito. Y aunque me invitaba ella, o tal vez porque me invitaba ella,…yo… Miraba más los precios que los platos, que con una bonita caligrafía, presentaba la carta.

Finalmente ella dio las opciones y yo asentí. No podía poner pegas. Todo en Doña Tecla es delicioso. 

  

Nos dirigimos a la terraza que tiene Doña Tecla. En ese momento vi la preciosa Boucarnea que hay a la entrada y que no había visto al entrar. 

Una vez en la terraza, nos acomodamos en uno de sus cómodos puffs.

Pedimos las copas y hablamos y hablamos hasta casi el amanecer. 

De lo que hablamos no me acuerdo. Y lo que sentí, lo he olvidado. Podría inventármelo como todo lo demás. Pero hoy me apetece realidad. 
   

 Doña Tecla es caro para mi bolsillo. Pero merece muy mucho la pena.

Web de Doña Tecla, click aquí

Doña Tecla en Tripadvisor, click aquí

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36 pensamientos en “Doña Tecla

    • Gracias anónimo.
      Me alegro de que lo conozcas. Habrás disfrutado de una buena cena y en la terraza…. Bueno. En la terraza…es algo mas que disfrutar lo que se consigue si la compañía es agradable.
      Saludos.

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  1. Doña Tecla!? Mal empezamos, era una profesora del colé que no me gustaría encontrarme en ningún restaurante……
    Claro que con esa carne, con ésos colores y sabores ,y con esos sueños tuyos que yo quiero para mi …….habrá que pasarse a disfrutar!
    El menú del día no es caro, siempre que no sea a diario.

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    • Gracias Entreobleas…

      No puedo decir más del solomillo. Pero espero que en próximas entradas sepa causarte la misma sensación.
      Tal vez nunca mires tus recetas del mismo modo después de leer Placeroral en sucesivas ocasiones.
      Eso espero. Lo dicho. Muchas gracias
      Un beso.

      Le gusta a 1 persona

  2. Hola!!! Esta lectura la he podido a esta hora, y realmente dejas a todos muy cautivados con tus historias y descripciones…el plato.de frutas me ha parecido fabuloso, he tenido que ir a una frutería y hacerme uno parecido…los demás sólo disfruto de tu redacción. Gracias por otro jueves de lujo, sigues abriendo apetitos…. 🙂

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  3. Como veo,sigues haciendo estupendos relatos.La comida m la salto,ya ke no m gusta tan sikiera hablar ni ver imagenes d ella,pues yo el solomillo aúnke lo estropee m gusta muy hecho,pero lo ke si esta bien probar……..es esa copa en la terraza,no dudo ke sea estupenda

    Le gusta a 1 persona

    • Muchas gracias Di.
      Tus comentarios me dan mucho animo.
      Me alegro especialmente de que te haya gustado el relato.
      En cuanto al solomillo… Churruscado sabe diferente, no peor. Es cuestión de gustos.
      La terraza…. Es alucinante. Anímate a ir una noche y llévate a alguien especial. Le darás una agradable sorpresa.
      Besos.

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    • Muchas gracias David.
      Hay ocasiones en que el desayuno puede esperar.
      No llegar al postre también puede ser divertido. Tendré que pensar en ello.
      Me alegro de que te guste el relato.
      Un abrazo.

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    • Muchísimas gracias.!!
      La primera parte del texto en este post no es mía. Es de Aker. Una amiga muy especial que colaboró conmigo en dos ocasiones.
      Espero que sigas leyéndome y seguir gustándote.
      Mil besitos newexperience

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