Saporem 

Tengo ganas de irme a mi planeta. Ver mis montañas.

Correr por ellas. Sentir su aroma, oír el río y en la noche…el silencio.

Sentarme a la luz de mis estrellas y aporrear mi guitarra con lo único que se.

Pero que allí parece que suenan mas notas de las que aprendo.

Y oír y sentir mi vida, densa, triste, a veces alegre, buena, otras no tanto, romántica pero muy, muy salvaje, sin normas, sin limites, sin nada que me pueda detener ni nada que yo, no quiera hacer.

Sentir que soy del viento, que no hay renglones que aprender, que no hay nada como sentir con el alma henchida de emoción, que estoy ahí… Ahí para que todos se nutran de mi, para reír, llorar, cantar, bailar, gritar, correr y cabalgar como lo hace mi corazón cuando en algún momento, se desboca por amor..

Soy lo que hablo, lo que siento, lo que rabio, lo que beso y abrazo. Soy todo eso de lo que estoy hecho.

Así soy, así me expreso.

Cuando mis palabras salen de mi, ya dejan de ser mías para formar parte de los oídos y bocas de quien quiera oírlas y pronunciarlas.

Si. Tengo magia pero de la de verdad. La que transforma un alma rota, en alma con esperanza. La que vuelve las lagrimas de dolor, en lagrimas de dulzura. La que solo con mirar…acaricia.

No soy presa de la palabra libertad. Soy libertad.

Como me gusta el olor del campo cuando llueve. 

La paja mojada.

El olor de las noches frescas Del verano.

Ideal para hacer el amor hasta no poder más.

Con las estrellas mirando y la luna alumbrando, besando tu piel con su reflejo.¿ Lo notas?

Es tu imaginación, tu forma de ser, cálida y cariñosa. Es, lo sensible que eres.

Amazona del viento… Llévame a tu paraíso. Transpórtame con un beso…

… Y allí, entre los sonidos del silencio. La Paz, esa confabulación entre los astros… Los besos, las caricias, me dejaran enamorado para siempre de esos momentos que nunca querré abandonar.

Sonidos… Silencio…

Palabras, solo palabras que de la boca no salieron, que del corazón fueron…

Pulsaciones…

Mis pulsaciones cabalgan tan veloces como el viento. ¿Las notas?

No solo me late el corazón. Es todo mi cuerpo.

Y tu voz. ¿Estaría agitada también?

Te siento…Puedo verte… Puedo hasta tocarte.

Son tus sentidos sin control, tu latido intenso. Tu mente, tu piel erizada. En ese placer que tu imaginación canaliza interiormente.

Y sin poder articular palabra en esa voz agitada.

En esa expiración de deseo, la provocación te seduce. Gimes.

¿Cómo sientes ese gemido?

… ¿Se te oirá ahora?

… …¿Tendrías la voz entrecortada?

… … …¿Te gusta esa sensación? 

Es la pasión desbordada.

Quisiera tenerte tan cerca, que pueda creer que te toco.

… En esa tentación que tienes,..ahora igual que yo…

¿Tus latidos aumentan?

También los míos.

Te acariciaría despacio para que sientas y disfrutes de cada roce en tu piel.

Buscaría tus manos, tu conexión, tu mirada, tu calor.

Para hacerte sentir esa pasión, lenta que te haría gemir,.. lenta y excitante. Y arder.

Desearía fundirme en tus pechos. Querría saborear tu deseo. 

Quisiera poder amarte con esa fuerza, que a una mujer arranca un “te quiero”.

Notarias mi latido fuerte, que tu aumentas.

Notarias como me envuelven tus labios al besarme.

Y como mis manos…Uhmmmm…es como…Ay..!! … Si…si… Es como si se fundiesen en tu piel…Que el roce de tu ropa eriza…

Bésame Lady.

Podía haber sido verdad, y de hecho lo fue aunque me lo esté inventando

 

manager.fiestafacil.com

 
Esta vez y solo esta vez voy a hablar de un restaurante por boca de otra persona. Un accidente, un atropello me ha impedido ir personalmente a descubrirlo. Prometo comprobar personalmente si lo que voy a escribir es del todo cierto. Pero eso será cuando me recupere de las lesiones. Momento en que tal vez reeditaré esta entrada o creare una nueva. Eso el tiempo lo dirá… 

 
Saporem es un lugar que invita a la conversación. A las risas y a compartir inquietudes sentimentales. 

 Ideal para ir con amigos o amigas. No en grupos de 15. Nunca he entendido esas reuniones en las que hay personas con las que no cruzas más palabras que el ” hola como te va? y el “uffff la próxima vez, a ver si podemos hablar más” 

 

No… No me refiero a ir con 15 amigos. Creo que es mejor de tres en tres. Así, como mucho uno o una podrá evadirse de la conversación de los otros dos. Pero nunca habrá conversaciones cruzadas como cuando son cuatro o más, los comensales. 

 

En este caso Éramos tres o cuatro. Yo iba dentro de Aker H. Sus tres amigas tienen conversaciones divertidas e inteligentes y lo pasamos genial degustando las tartas y bebiendo gintonic. 

 
La tarta de chocolate es la reina de las tartas. Sin adornos, sin nada que estorbe ni a la vista ni al paladar. Chocolate. Solo chocolate. Delicioso chocolate…

  
En la foto puede verse la tarta de pera. También la tarta de zanahoria esta muy buena y junto con la de chocolate, son las que entran en una promoción económica. En esa misma promoción se podía elegir la copa con ginebra, vodka o bourbon. 

 Celebrábamos un cumpleaños. Fue emotivo y divertido. 

Saporem esta en una zona muy concurrida pero nada más entrar en su patio, todo es sosiego y tranquilidad. 

En el patio se puede estar merendando hasta las 20h que comienzan las cenas. Los camareros, que son un poco setas, se encargarán de desalojarte con modales de seta. No son lo mejor del restaurante.  

 

En fin un bonito lugar donde se puede merendar tranquilamente y tomar algo. Si quieres quedarte a cenar… Cuéntame qué tal. 

Saporem en Tripadvisor 

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Todas las fotografías por Aker H. excepto donde lo indique.

© 2015 Rosaluma todos los derechos reservados

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Doña Tecla

Atasco. 20:20. Hice bien en quedar a menos cuarto. Vamos, vamos…. Venga, tranquila, no sea que encima tengamos un problema…

Ninguna realidad va a estropearme esto. No voy a permitir que sea como otras veces. Quiero que mis ojos sonrían más que mi boca, que mi corazón se mueva más rápido que mis rodillas, que mi mirada busque la tuya y la tuya la mía y rompamos a reír en medio de un remolino nervioso de ángeles que pasan. Cerraré los ojos si hace falta, bloquearé mi mente si es preciso… pero quiero que me gustes.

Llevo el vestido naranja… deja mis hombros descubiertos…quiero que sientas mi olor cuando me des dos besos. Tú lo querías… saber si soy el olor que buscas. Estoy lista para que te acerques a mi y sentir que tu instinto cálido se activa, recorriendo discretamente mi piel, desde el cuello hasta los hombros, mi cuerpo hablándole al tuyo a través de la fina película de aire y humedad que los separa. Y buscar en tus ojos ese pequeño cambio en la mirada, algo indescriptible pero inconfundible que me confirme que la química ha traspasado la barrera y te va inundando… igual que a mi…

Yo ya más no puedo hacer. No, no, ninguna realidad va estropearme esto…

Te pedí que cuando me vieras no me dijeras el típico hola!. Dime cualquier otra cosa, pero por favor, no me saludes como al resto. Pase lo que pase,  que nuestras primeras palabras estén a la altura de nuestros últimos mensajes…

…Éste es el lugar… Aquí hemos quedado. Supongo que lo encontrarás… Solo hay un parque con columpios en la zona.

Los nervios me comen. No sé qué hacer con las manos. Bendito móvil… Música, noticias, lo que sea…

Te veo a diez metros. Me has visto tú también.

Siete metros. Sonrío. Sin querer bajo un poco la cabeza… no quiero que lo interpretes como gesto de rechazo… La vuelvo a subir y te miro de nuevo.

Tres metros. Te ríes, echando ligeramente la cabeza hacia atrás, mostrando tus dientes blancos…

Un metro. Alargo la mano y te cojo por tu camiseta. No te voy a dar ocasión de decirme hola… no te voy a dar ocasión de decirme nada.

Milímetros…

Bienvenida, realidad.

Podía haber sido verdad, y de hecho lo fue aunque me lo esté inventando


Texto original de Aker H. En desinteresada colaboración con Placeroral.

Segunda cita. Estaba aún más nervioso que en la primera. Ella ya estaba allí. Sentada en un taburete tomando una copa de vino. 

La vi por una de las ventanas de restaurante. Leía algo. No podía ver que era y además no quería ser descubierto. Me decidí y entre.

Me vio y de repente la sala de Doña Tecla se iluminó. Todo brillaba. Sus ojos proyectaban luz por todas partes. No pude evitar parpadear, pero cada vez que abría mis ojos veía los suyos cada vez más brillantes…azules, cada vez mas azules,… Verdes, cada vez más verdes,…uno más verde que el otro. Uno mas azul que el otro. Luego parecían color chocolate y al final eran del color del arco iris. Su mirada me hizo perder la cabeza. 
Su vestido también era de colores. De los colores del postre que pedimos. Ella no se daba cuenta pero ese postre parecía inspirado en la ropa que me impedía ver parte de sus encantos. Su vestido desordenó mi mente, del mismo modo en que desordenó mis recuerdos de la cena. No se que fue primero…¿fue el postre?…Le había pedido que vistiera con unos vaqueros y una cómoda camiseta, pero tal y como iba vestida también estaba preciosa.  

El “Carpaccio de frutas con azúcar de Caña y Sorbete de Mojito” no sólo estaba muy rico, sino que además iba a servir de preámbulo a las copas que vendrían después. Copas, que se reservaban para casi el final. 

Antes, habíamos estado compartiendo también un “Solomillo A la plancha al punto, Fileteado” y que estaba, delicioso. Fue el único momento en que me distraje y la hablaba y escuchaba manteniendo la mirada fija en el plato. 

Me distraje porque no podía comer la carne roja y jugosa… Templada y sazonada… Suave en la lengua y sabrosa al paladar, sin pensar en su sexo desnudo. No quería que viera el deseo en mis ojos. No… Se lo había prometido.  

Me incliné  sobre el plato y comí el solomillo como si no lo hubiera comido nunca. Como un gañán .
Unos minutos antes, pese a que el camarero nos había puesto platos nuevos, habíamos estado comiendo del mismo plato el “Tartar de Atún Rojo con Aguacate, helado de Wasabi y Galleta de Parmesano” 

Increíble su sabor, sobretodo si no se mezclaba con el helado. Éste , era mejor saborearlo por separado. La baja temperatura del helado, robaba sabor al atún. El wasabi será protagonista en otra historia. 

Hablábamos de Prince. De sus sinfonías, de como sonaban los instrumentos en perfecta conjunción. Del tempo, del ritmo, de las partituras y de como había podido escribir tanta y tan buena música en su tiempo. Allá por la segunda mitad del siglo XVIII.

¿Era de Prince o de Mozart de quien hablábamos? No lo se con seguridad. 

(Prince, click aquí)

(Mozart, click aquí)

El atún y el movimiento de su cuerpo mientras hablaba, me tenían flotando en una nebulosa de placeres tanto orales como visuales. Verla emocionada hablando de música, hacia que yo también me emocionara.

Antes la había cogido  las manos. La conversación lo requería y el camarero había colaborado retirando los platos. La mesa había quedado desierta y solo las dos copas de vino como dos soles rojos resplandecían en ella. Sus manos jugueteaban una con la otra sobre el mantel mientras la conversación iba haciéndose más  profunda. Acabábamos de comernos las “Alcachofas Salteadas con Tallarines de Sepia al jerez”. 

No me enteré  de si comió mucho o poco porque aún seguía deslumbrado por el brillo de sus ojos y porque el plato estaba tan rico, que mis sentidos estaban ensimismados en las alcachofas. 

  
Recuerdo que tardamos en decidirnos sobre qué pedir primero. Los precios eran elevados incluso para mi tarjeta de crédito. Y aunque me invitaba ella, o tal vez porque me invitaba ella,…yo… Miraba más los precios que los platos, que con una bonita caligrafía, presentaba la carta.

Finalmente ella dio las opciones y yo asentí. No podía poner pegas. Todo en Doña Tecla es delicioso. 

  

Nos dirigimos a la terraza que tiene Doña Tecla. En ese momento vi la preciosa Boucarnea que hay a la entrada y que no había visto al entrar. 

Una vez en la terraza, nos acomodamos en uno de sus cómodos puffs.

Pedimos las copas y hablamos y hablamos hasta casi el amanecer. 

De lo que hablamos no me acuerdo. Y lo que sentí, lo he olvidado. Podría inventármelo como todo lo demás. Pero hoy me apetece realidad. 
   

 Doña Tecla es caro para mi bolsillo. Pero merece muy mucho la pena.

Web de Doña Tecla, click aquí

Doña Tecla en Tripadvisor, click aquí

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