FELIZ NAVIDAD

Feliz Navidad….Deseo que paséis estos días en los que siempre estoy resfriado de la forma más feliz y que viváis momentos entrañables. 

No me he visto con fuerzas para escribir. Simplemente es un resfriado, pero la fiebre me mata la lívido y me rompe la imaginación. 

Y con esa imaginación rota, he pedido a dos de mis blogueras favoritas que escribieran algo para mí blog como si lo estuviera escribiendo yo. 

No os pido que me digáis cuál de los dos textos os gusta más. Para mí, son como dos hijos adoptados. Dos, que han llegado a mi desde la ilusión y el cariño de ambos soles… Valeria y Ana. 

Lo que sí os pido es que intentéis descubrir quién a escrito cada texto. Seguro que acertareis y espero que en el debate, ellas se diviertan. 

Texto turrón. 

La casa se me hizo un mundo al entrar y dejar las llaves y respiré aliviado cuando mi gato acudió a mi encuentro, relajando mi estado de ansiedad y el ritmo acelerado de mi corazón tras haber estado con Ella.
Los mimos exigidos por mi felina compañía hicieron que me agachara a acariciar el tupido pelaje gris. Sus ronroneos me transportaron al momento en que Ella tocó la piel de mi cuello al saludarme con dos besos y tuve que disimular las consecuencias del roce de sus dedos.
Todavía tenia el olor de su piel rondándome la cabeza y su pizpireta risa resonando en cada esquina de la casa. Mis pasos no paraban de una habitación a otra, intentando evadir mi mente, ocuparla con otro tema que no fuera Ella, pero nada. La cama, vacía y fria. El baño, tétrico. La cocina, triste. No había revista que me entretuviera, ni blogs interesantes ni programas de televisión que amainaran las ganas de verla, de sentir su presencia.
Miraba el móvil cada dos segundos, tentado de escribirle algo, resistiendo, intentando no atosigarla tras haber pasado solo tres horas de nuestra primera cita, intentando que mi flechazo no pareciera acoso y que mi amor a primera vista no quedara en un mal recuerdo.
Mi gato parecía reírse de mi angustia sentado frente a mi, a la misma distancia del teléfono que yo, retandome con su mirada a la vez que movía la cola de forma hipnótica, izquierda, derecha, izquierda derecha…
Cerré los ojos y mis manos fueron a mi cara exhalando con fuerza el aire que me quedaba en los pulmones. “Ahhh…”, grité sorprendiéndome a mi mismo y a mi gato, al mismo tiempo que una luz destelló del móvil como un halo de esperanza. Acerqué la mano temblorosa, viendo su nombre en la pantalla, sonriendo como un niño en Navidad ante su imagen, prendado de su belleza, colado por sus huesos, por fin, Ella…

Texto mazapán.
 

Con el dedo índice dibujé el contorno de su cara, las cejas, bajé lentamente por la nariz y olí la piel de su cara un momento.

Después continué haciendo la forma de sus labios sintiendo sus cosquillas en ellos y en la yema de mi dedo explorador.

Recorrí la línea de su mentón y su piel se iba estremeciendo a cada centímetro que recorría.

Conocía muy bien su cuerpo y sin embargo lo estaba explorado como si nunca antes se hubiera tocado.

Dibujé la curva de cada pecho, y como si leyera un texto en Braille acaricié la superficie de sus pezones.

Exhaló un suspiro y supe que estaba en el camino correcto. 

Coloqué mis dedos sobre ella recorriendo el resto del camino desde el esternón hasta el ombligo, para continuar por el monte de venus hasta el centro de su ser que en ese momento ya pedía a gritos una invasión sin medida. Mi nariz siguió el camino antes recorrido por los dedos.

-Quiero olerte.

-Hmmm hazlo.

Quería empaparme de su olor para cuando ella se hubiese ido. Lo guardaría en mi cerebro embotado en ese momento por tantas sensaciones de placer.

Mis fosas nasales se dilataron cuando acerqué mi nariz al centro de su placer.

Adoraba su olor. 

Cerré los ojos y disfruté de la sensación de que me pertenecía sólo por aspirar su olor. 

Era mi única forma de que fuese realmente Mía. Su aroma me pertenecía y a través de él, sentía que la llevaba conmigo.

Toda su piel tenía un olor dulce y delicado y a medida que transcurría la noche llena de sexo, nuestros aromas se mezclaron dando paso al embriagador recuerdo que aún conservo en mi mente.

Que ha escrito Ana?

Que ha escrito Valeria?

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